Remunicipalización del agua de Barcelona: todos los inconvenientes

Muchas voces se levantan para defender una remunicipalización del agua en Barcelona, aunque no todos los argumentos que defienden se adaptan a la realidad. También es habitual que no se destaquen los beneficios del modelo público-privado que hay en la actualidad. A continuación los vamos a poner sobre la mesa para, por lo menos, poder juzgar con más criterio.

Aigües de Barcelona y su experiencia

Primero de todo, hay que aclarar que el agua de Barcelona ya es pública, pues quien controla y regula el suministro del agua son los ayuntamientos y la AMB. De lo que se ocupa Aigües de Barcelona es de cumplir con lo que le piden los consistorios en cuanto al suministro de agua potable y alcantarillado.

Dicho esto, Aigües de Barcelona lleva 150 años trabajando para la ciudad de Barcelona y su área metropolitana, creciendo junto a ella. Cumple con tres requisitos para suministrar agua durante los 365 días del año y las 24 horas del día: la calidad del servicio a los ciudadanos, la calidad de los puestos de trabajo que genera y una gestión eficiente y segura de los equipos de profesionales.


Esta experiencia y calidad del servicio se refleja en las encuestas que se hacen a la ciudadanía sobre la gestión del agua de Aigües de Barcelona. Los resultados son muy favorables, con una valoración general de 7,81, siendo la compañía de servicios mejor valorada por los clientes.


Aigües de Barcelona tiene una continuidad del servicio del 99,96 %, la mejor del mundo. Esto significa que los barceloneses se quedan sin agua 15 segundos al año. Además, cuenta con 5.600 sensores distintos repartidos por toda la red para evitar el máximo número de fugas posible y repararlas con rapidez.

El porcentaje de reclamaciones es también el más bajo del mundo, con 28 por cada 100 kilómetros, en una red que está cerca de los 5.000 km.

Además, Aigües de Barcelona es la primera empresa española y una de las primeras del mundo con la misma certificación sanitaria que deben cumplir los alimentos (ISO22000). Pero, además, también se realizan analíticas durante su almacenamiento y distribución, algo que no se lleva a cabo con la mayoría de los alimentos.

Remunicipalizar el agua no es sinónimo de abaratar precios

Nada indica que la gestión directa sea más eficiente y económica que la indirecta. Más bien, existen muchos ejemplos en los que una remunicipalización del agua ha aumentado el precio a pagar.


Uno de los más claros es el caso de París, donde las promesas de reducción del agua quedaron en nada. A pesar de que por cada metro cúbico se haya bajado un 3 % el coste, el mantenimiento de contadores se ha incrementado otro 3 %, el sistema de alcantarillado un 24 % y el coste de la depuración, un 50 %. En total, hoy en día los parisinos pagan un 17 % más que en 2010 por el precio total del agua.

La importancia de contar con una inversión sólida

Aigües de Barcelona invierte cada año 40 millones de euros en mantener la red de suministros de agua, una cantidad aprobada por la AMB. Para conseguir esta cantidad de dinero es necesario el capital privado de los accionistas de Aigües de Barcelona, entre los cuales se reparten los beneficios. Es importante recordar que los ayuntamientos también forman parte de este grupo de inversores y terminan sacando beneficios.

Sin la aportación de los accionistas, los 40 millones de euros tendrían que salir de los presupuestos de los ayuntamientos, es decir, de los impuestos de los ciudadanos.

Como dato extra para hacerse una idea de adónde se destinan las inversiones, cabe recordar que Barcelona es la única ciudad de España con la obligación de hacer llegar el agua hasta un 7º piso a la misma presión que una planta baja. Para ello es necesario mantener la red de tuberías en perfectas condiciones, permitiendo que el agua circule a una presión y velocidad muy alta.

Otras cuestiones de la remunicipalización del agua

Un aspecto importante es aclarar que la legislación europea no ampara una remunicipalización por motivos políticos, ideológicos o de interés público. Para conseguir remunicipalizar un servicio hay que demostrar que quien ha prestado el servicio hasta ahora lo ha hecho de forma deficiente (y de manera reiterada). Además, la administración que pasará a gestionarla también tiene que aportar pruebas acreditando que gestionará mejor el servicio.

Así pues, la vía para recuperar una gestión municipal tiene que ser la expropiación, algo que comporta una indemnización por daños y perjuicios.

En las Naciones Unidas se ha dejado claro que el acceso al agua potable es un derecho humano que no tiene nada que ver con el modo de gestión, ya sea público o privado. Igualmente, Aigües de Barcelona cuenta con varios planes de ayuda para los colectivos más desfavorecidos, como el Fondo de Solidaridad, la tarificación social o la bonificación para familias numerosas.

Por último, es importante recordar que por mucho que una mentira se repita mil veces, no se convierte en verdad. Aigües de Barcelona sí que tiene contrato. Se firmó en 1953 y se amplió en 1957 y 1960, con vigencia hasta 2053. El año 2012 se cambió este contrato para integrar la creación de la empresa Aigües de Barcelona y para dejar constancia de la entrada de la AMB con una participación del 15 % de las acciones.

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